Muchas veces imaginamos el momento perfecto, la venganza perfecta y saboreamos de antemano cada detalle, cada pensamiento que al otro se le va a ocurrir cuando nos vea, la mirada, los celos, y nuestra victoria bien merecida.
En aquel cumpleaños de Mariano donde había ideado esa salida triunfal de la mano de Francisco todo me había salido al revés, o por lo menos no como yo lo había imaginado pero, ahora, sin planearlo se me presentaba la oportunidad perfecta.
Con un movimiento lo esquivé a Mariano y abracé a Francisco como si fuera el amor de mi vida. No me importaba lo que Francisco pensara, él solamente era el instrumento que necesitaba para dar el toque final.
Mariano se quedó parado mirando y cómo no le quedó otra tuvo que dar media vuelta y perderse en la multitud.
Me quedé bailando con Francisco y sus amigos feliz.
No hay nada peor para un hombre y para una mujer también, para que negarlo, ver a la persona que tuviste y dejaste ir, con otro, mas cuando te acabas de plantear volver. Es como llegar a la estación y ver que el único tren que te llevaba a donde querías ir se te va, y no vuelve más.
Mientras bailaba lo veía a Mariano en una imagen totalmente triste, sentado en una parecita con las piernitas colgando,tomando una cerveza solo, mirándome con mucha cara de orto.
Si me dió lástima se preguntarán? Mi respuesta es NO, rotundamente. Yo no iba a volver a sucumbir (así nomás) por sus encantos, y se lo tenía merecido, ahora le tocaba a él sufrir y sentir lo que yo había sentido. El momento para hacerme valer delante de sus ojos era ahora o nunca sino iba a poder hacer siempre lo que quisiera conmigo.
Ya tarde tiró el último manotazo de ahogado que le quedaba, se acercó hasta donde yo estaba y me dijo :
-Me quiero ir, vamos que las llevo...
-No, yo no me quiero ir, esperá un ratito...
-No dale, me voy
-Ok, andá, yo me quedo- le dije mientras Francisco me traía algo para tomar
Lo vi retirarse con la derrota dibujada en su cara.
Nos volvimos con Camila y mi hermana en taxi. Francisco para variar me dejó a pata porque tenía que llevar a sus amigotes. Se acuerdan de esa publicidad de chocolate donde los rugbiers iban todos juntitos juntitos para todas partes? Bueno, así iban Francisco y sus amigos.
Todo había salido bien igualmente. Estaba satisfecha de como se habían dado las cosas hasta que mi hermana me dijo algo que me estrujó un poquito el corazón y me hizo sentir que ya era momento de dejar los jueguitos histéricos y concentrarme realmente en lo importante
-Mujer, no sé que onda con ese Francisco pero Mariano tenía una cara... pobre, ese chico estaba sufriendo, no lo viste? estaba sufriendo de verdad...
Y por primera vez después de mucho tiempo sentí lástima y sentí que sino hacía algo yo, quizás, a la que se le iba a ir el tren era a mí.
Años de experiencia
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